Errores que disparan tu factura en olas de calor
- Messenger
- Copiar el enlace
Las olas de calor, cada vez más comunes, disparan el gasto en climatización y provocan que mantener la vivienda fresca tenga un impacto en el consumo eléctrico. Sin embargo, cambios como ajustar correctamente el termostato o proteger las ventanas del sol pueden marcar una gran diferencia y evitar que la factura suba de manera considerable.
¿Por qué una ola de calor dispara tu factura de luz?
Las olas de calor en España son cada vez más frecuentes, largas e intensas, y con ellas se dispara la demanda eléctrica de los hogares. En el mes de junio, uno de los más cálidos desde 1961, se alcanzaron temperaturas con máximas que se situaron alrededor de nueve grados por encima de lo normal.
Durante estos episodios, Red Eléctrica registró un aumento del consumo del 18 % en las horas punta y del 13 % en la media diaria. El aire acondicionado es el gran protagonista de ese gasto, aunque no el único. Con el calor, la nevera y el congelador trabajan más para mantener su temperatura. Además, la elevada demanda del país encarece la luz en las horas punta.
Al sumar todos esos factores, el consumo de una vivienda puede llegar a aumentar hasta un 40 % durante esos días, dependiendo de los equipos, los hábitos y el aislamiento del inmueble.
Tu salud, siempre por encima del ahorro
En los días de calor extremo, mantén una temperatura segura en casa, sobre todo si convives con bebés, personas mayores o personas con enfermedades crónicas. Reducir la climatización para ahorrar puede convertirse en un riesgo cuando las temperaturas son peligrosas.
¿Qué hábitos aumentan tu factura de la luz?
En ocasiones, el gasto que tiene una casa durante una ola de calor no depende tanto de la temperatura de la calle, sino de cómo se utilizan los equipos electrónicos de la vivienda.
El termostato, donde más se escapa el consumo
El error más habitual es poner el aire acondicionado por debajo del intervalo de 25-26 °C con la idea de que así la casa se enfría antes. Cuando esto ocurre, el equipo tarda lo mismo, pero trabaja con mayor intensidad. De hecho, cada grado menos puede suponer entre un 6 y un 8 % más de consumo sin apenas mejorar la sensación de confort.
Mantener una temperatura estable dentro de ese rango resulta mucho más eficiente que apagar y encender el aire continuamente o ponerlo al máximo nada más llegar a casa. Un equipo programado permite adaptar el funcionamiento del equipo a tus horarios, alcanzar la temperatura deseada de forma progresiva y evitar los picos de consumo más costosos.
Elementos clave: electrodomésticos, filtros y ventilador
Encender el horno o varios electrodomésticos de alto consumo en las horas de más calor obliga al aire acondicionado a esforzarse todavía más, ya que esos aparatos añaden calor al interior de la vivienda cuando intentas refrescarla. Lo idóneo es reservar su uso para los momentos más frescos del día.
Tampoco conviene descuidar el mantenimiento, ya que unos filtros sucios reducen el rendimiento del aire y disparan el gasto, mientras que un ventilador usado como complemento permite subir uno o dos grados el termostato conservando la misma sensación térmica.
|
Hábito que dispara el consumo |
Gesto más eficiente |
|---|---|
|
Aire acondicionado por debajo de 25-26 °C |
Termostato estable en 25-26 °C |
|
Horno y varios aparatos al mediodía |
Cocinar y programar en las horas menos calurosas |
|
Filtros del aire sin limpiar |
Mantenimiento y limpieza periódicos del equipo |
|
Usar solo el aire acondicionado |
Combinarlo con un ventilador |
Programa los electrodomésticos en las horas más económicas
Si tienes una tarifa con discriminación horaria o con un precio variable, programa la lavadora o el lavavajillas en las franjas más baratas y evita concentrar su uso en las franjas punta del mediodía y de la tarde-noche. Así reduces el gasto sin tocar tu climatización.
¿Cómo proteger tu vivienda del calor exterior?
Otra parte importante del ahorro consiste en impedir que el calor entre en la vivienda, de modo que el aire acondicionado tenga como base una temperatura más baja y pueda estar en marcha mucho menos tiempo.
Bloquea el sol antes de que entre
Elementos tan sencillos como persianas, toldos y cortinas, especialmente si son de tonos claros, reducen la radiación solar directa y bajan de forma notable la temperatura interior, sobre todo en las ventanas más expuestas al sol de la tarde. Cuanto menos calor acumulen las estancias, menos esfuerzo tendrá que hacer la climatización.
Un buen aislamiento de la vivienda multiplica ese efecto, ya que conserva el frescor dentro y frena la entrada de calor por fachadas y ventanas. En los hogares peor aislados, el aire acondicionado se ve obligado a trabajar más tiempo para lograr la misma sensación de confort.
Ventila en el momento adecuado
Es igual de importante conocer el momento perfecto para ventilar tu casa y renovar el aire. Abrir las ventanas en las horas centrales del día favorece la entrada de calor y aumenta la necesidad de refrigeración.
Lo más eficiente es ventilar de noche o a primera hora de la mañana, cuando el aire exterior está más fresco. Con esa rutina aprovechas las horas de menor temperatura para renovar y refrescar la casa y mantienes el calor fuera durante el resto de la jornada.
A esos hábitos de ventilación puedes sumar otros gestos que contribuyen a conservan el frescor sin depender del aire acondicionado:
- Instala toldos o una vela de sombra en las ventanas más expuestas.
- Desenchufa los aparatos en standby que suman consumo silencioso.
- Crea corriente de aire cruzada abriendo ventanas opuestas durante las horas frescas.
- Cierra las puertas de las estancias que no uses para concentrar el frío donde estés.
- Apaga luces y aparatos que desprenden calor, como el ordenador o la televisión.
- Cambia las bombillas antiguas por luces LED, que apenas calientan.
- Coloca burletes en puertas y ventanas para frenar la entrada de aire caliente.
- Añade plantas o vegetación en balcones y ventanas para dar sombra natural.
Ningún comentario
Escribir un comentario