El parque residencial canario frente a las exigencias europeas 2030
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El 66,9 % de las viviendas en Canarias tienen calificación energética G, un gran desafío frente a la nueva normativa europea que exige que la calificación mínima desde el 2023 debe ser E.
La nueva normativa y sus implicaciones
A partir del 2030 solo se podrán vender o alquilar viviendas con una calificación mínima E, pasando a D desde 2033. Esta nueva directiva europea es un gran desafío para el archipiélago ya que la mayoría de sus viviendas conservan equipos y estructuras obsoletas.
El escenario actual en Canarias revela que más de la mitad de las viviendas no alcanza la letra E en su certificación energética. Un informe sectorial la sitúa a la cabeza de comunidades con mayor porcentaje de hogares en calificación G (66,9 %), lo que implica que las dejaría "fuera del mercado" si no se implementan mejoras.
Edificaciones envejecidas
Gran parte del parque residencial de Las Palmas de Gran Canaria se construyó en la década de 1970, lo que le otorga una edad media elevada. Esta antigüedad supone un reto para alcanzar los objetivos de eficiencia energética en los plazos fijados por la normativa.
Los inmuebles antiguos de Gran Canaria carecen de las tecnologías de eficiencia que si albergan las construcciones más recientes. Uno de estos es el bajo nivel de autoconsumo, donde el 1,3 % de los hogares cuenta con sistemas fotovoltaicos, según datos del Gobierno de Canarias de 2023.
Soluciones específicas para el clima canario
Según la especialista en certificación energética, Inés Díaz, los modelos estándar europeos no siempre se adaptan al clima subtropical de Canarias. No se necesitan grandes cambios ni modificaciones costosas en fachadas, sino que se centra en el agua caliente sanitaria (ACS) y pequeños ajustes del equipamiento de la vivienda. Estas medidas asequibles y efectivas incluyen:
- Sustitución de termos individuales por sistemas más eficientes.
- Implantación de bombas de calor para ACS.
- Vinculación de termos eléctricos a autoconsumo fotovoltaico.
- Cambio de calderas de gas a eléctricas.
- Instalación de iluminación LED.
Estos pequeños cambios pueden generar grandes mejoras en la calificación pasando de G a E en solo unos meses.
Clasificación energética
La clasificación actual va de la A a la G, siendo la A la de más eficiente y la G la menos eficiente. También es asociada con colores, desde el verde oscuro (clase A) hasta el rojo (clase G).
Barreras y desafíos identificados
Muchos propietarios perciben la certificación energética como "un trámite burocrático sin utilidad práctica" y desconocen las ayudas disponibles para reformas. Esta falta de información genera inacción ante las oportunidades de mejora.
Existe una notable diferencia entre islas: en Gran Canaria, el 62 % de las viviendas se concentran en inmuebles con peor calificación energética, mientras que en Tenerife es del 41,5 %. Esto se debe a una mayor proactividad de los administradores de fincas tinerfeños en tramitar permisos y subvenciones.
Oportunidades para el ahorro energético
Si bien es una cifra que preocupa a los canarios, también existe un desconocimiento entre las distintas tarifas que ofrecen las comercializadoras, siendo una de ellas la tarifa regulada con horas valle más económicas.
La prueba que realizó la experta en energía, logró reducir su factura eléctrica de 110 a 60 euros mensuales simplemente cambiando a la tarifa regulada y programando consumos en horarios de bajo coste.
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