Nuestros servicios
Compañías
Luz y gas
Nuestras guías
¿Podemos usar cookies?
Al utilizar nuestro sitio, usted acepta el uso de cookies que permiten personalizar tu navegación y mejorar el rendimiento del sitio. Conozca más sobre nuestro política de uso de cookies.
Descubre más sobre nuestra política de uso de cookies.
Cuando los parques eólicos reciben vientos de más de 90 km/h, se desconectan por seguridad. La paradoja: demasiado viento puede dejar al sistema eléctrico sin su principal fuente renovable, como ocurrió con Marta y podría repetirse con Nils.
La respuesta corta es no. Aunque parezca contradictorio, más viento no siempre significa más electricidad. Los aerogeneradores tienen un límite operativo: cuando las rachas superan los 25 metros por segundo (aproximadamente 90 km/h), deben desconectarse de forma automática para evitar daños estructurales.
Este mecanismo de seguridad, conocido como "velocidad de corte" o "cut-out speed", protege las turbinas pero deja al sistema eléctrico sin una de sus principales fuentes de energía renovable. Durante su paso, los vientos sostenidos superaron los 80 km/h con rachas de hasta 130 km/h, obligando a numerosos parques eólicos a detener su producción.
Ahora llega Nils, la decimocuarta borrasca de gran impacto de la temporada 2025-2026 y la octava solo en lo que va de 2026. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), traerá rachas de viento muy fuertes en amplias zonas, temporal marítimo y lluvias durante el miércoles y jueves.
¿Por qué se desconectan los aerogeneradores?
La Asociación Empresarial Eólica (AEE) lo explica claramente, cuando la velocidad del viento supera los 25 metros por segundo, el aerogenerador entra en una situación de riesgo y se procede a su desconexión automática para evitar daños estructurales.
Ante la caída eólica, los ciclos combinados de gas fueron los grandes salvavidas durante la borrasca Kristin a finales de enero. Su generación pasó de 3.000 MW a las 6 de la mañana hasta superar los 8.000 MW tres horas más tarde.
Sin embargo, según fuentes del sector, unas 20 centrales adicionales, con capacidad de 8.000 MW, no estaban disponibles en ese momento, lo que precipitó la activación del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD).
El coste total del servicio para el primer semestre de 2026 asciende a 255 millones de euros, que se repercute en la factura de la luz. Participan unas 30 empresas de distintos sectores con demanda mínima de 1 MW, que reciben compensación tanto por disponibilidad como por cada activación.
REE ha asegurado que "la continuidad del suministro no se vio comprometida" y que el SRAD es una herramienta preventiva habitual. No obstante, estima que durante este primer semestre podrían emitirse unas 20 órdenes similares si se repiten situaciones de estrés meteorológico.
El episodio evidencia los retos de operar un sistema eléctrico cada vez más dependiente de energías renovables variables y la necesidad de contar con reservas firmes y mecanismos de flexibilidad para garantizar la estabilidad de la red.
¿Quieres más información sobre una oferta?
Déjanos tus datos y, en menos de 5 minutos, uno de nuestros asesores te explicará todos los detalles y responderá a tus preguntas.
Redactor especialista en contenidos sobre servicios de suministro
Comunicador especializado en marketing estratégico y contenidos digitales, con experiencia en los sectores financiero, tecnológico y de servicios. Ha desarrollado proyectos orientados al posicionamiento de marca, la comunicación interna y la creación de narrativas que traducen información compleja en mensajes claros, útiles y orientados al usuario.
Ningún comentario
Escribir un comentario
Artículos similares
Los más leídos
Déconnexion
Êtes-vous sûr(e) de vouloir vous déconnecter ?
Connectez-vous
Un experto te llamará gratis
Elige la fecha de cita
Demanda normal
Demanda muy elevada
Demanda elevada
Un expert te llamará el
entre
Gracias, tu solicitud ha sido registrada
Te llamaremos en pocos minutos.
Un expert te llamará el :
Entre