Bruselas dice sí a los coches de gasolina y diésel después de 2035
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La Unión Europea ha decidido suavizar su hoja de ruta climática para el automóvil. El veto total al coche de combustión en 2035 se flexibiliza, abriendo la puerta a híbridos, e-fuels y una transición más gradual para los conductores.
Las claves de la "flexibilización"
La propuesta presentada este 16 de diciembre por la Comisión Europea introduce cambios fundamentales que transforman el panorama para fabricantes y consumidores:
1. Del 100 al 90 % de reducción
Ya no se exige que el 100 % de los coches vendidos sean "cero emisiones". La nueva meta es una reducción del 90 % de las emisiones medias de la flota para 2035. Esto deja un margen del 10 % para que los fabricantes sigan vendiendo motores térmicos (gasolina, diésel e híbridos).
2. Supercréditos por "acero verde" y e-fuels
Los fabricantes podrán compensar ese 10 % de emisiones mediante la obtención de créditos. Estos se consiguen:
- Usando materiales sostenibles en la fabricación (como acero de bajas emisiones).
- Fabricando coches compatibles exclusivamente con combustibles sintéticos (e-fuels) o biocombustibles.
3. Salvavidas para los híbridos enchufables
A diferencia del plan original, los híbridos enchufables (PHEV) y los eléctricos de autonomía extendida seguirán permitidos más allá de 2035, siempre que su balance de emisiones encaje en los nuevos objetivos de flota.
4. Impacto en el consumidor
Esta medida busca evitar que el mercado del coche eléctrico se estanque por falta de infraestructuras o precios elevados, permitiendo una transición más lenta y ofreciendo opciones más económicas a los hogares.
¿Cómo van los coches eléctricos?
En lo que va de 2025 se registraron más de 3 millones de vehículos híbridos eléctricos nuevos en la Unión Europea, con aumentos interanuales especialmente fuertes en mercados como España (+27,1 %) y Francia (+26,3 %), lo que muestra el crecimiento de opciones electrificadas incluso mientras se debaten las normas sobre emisiones.
¿Qué implica esta decisión para los conductores y su bolsillo?
Si estabas dudando en comprar un coche por miedo a que perdiera valor en pocos años, este cambio introduce más certidumbre. Al suavizar el objetivo de emisiones para 2035, la UE reduce el riesgo de que los vehículos de combustión e híbridos queden obsoletos de forma abrupta, lo que aporta mayor seguridad jurídica al valor de reventa.
Esto no significa que el coche eléctrico deje de ser prioritario. Las políticas europeas siguen orientadas a reducir emisiones, y eso se traduce en más incentivos al vehículo eléctrico, restricciones progresivas en las ciudades y una mayor atención al coste energético del uso diario.
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