El sur de España paga hasta 128 € más de luz en verano: ¿por qué ocurre y qué puedes hacer?
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Con el verano a la vuelta de la esquina, conviene mirar lo que pasó el año pasado. En la factura de la luz durante junio, julio y agosto de 2025, un hogar medio en Córdoba pagó 235 € de electricidad, uno en León, 107 €. Misma tarifa regulada, mismo país, pero 128 € de diferencia en solo tres meses.
La factura eléctrica del verano, ciudad a ciudad
Hello Watt ha analizado el consumo real de todos los contadores residenciales de España a través de Datadis, la plataforma oficial de las distribuidoras eléctricas. A partir de esos datos, ha calculado la factura de luz equivalente aplicando el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) vigente entre junio y agosto de 2025. El resultado deja una brecha clara y sistemática entre norte y sur.
|
Las 5 más caras |
Factura verano (€) |
Las 5 más baratas |
Factura verano (€) |
|---|---|---|---|
|
🥇 Córdoba |
235 |
🥇 León |
107 |
|
🥈 Murcia |
221 |
🥈 Zamora |
107 |
|
🥉 Palma |
213 |
🥉 Soria |
109 |
|
4. Sevilla |
209 |
4. Burgos |
109 |
|
5. Almería |
198 |
5. Salamanca |
110 |
La media nacional entre las 51 capitales de provincia se situó en 149 €. Un hogar en Córdoba pagó, en la práctica, más del doble que uno en León.
En cifras
- 128 € de diferencia entre la ciudad más cara (Córdoba) y la más barata (León).
- 149 € factura media nacional entre junio y agosto de 2025.
- 2,6 % de la renta trimestral que destina un hogar cordobés a pagar la luz en verano, frente al 1 % en Donostia.
- 9 de las 10 ciudades con mayor factura eléctrica estival tienen renta por debajo de la media nacional
Entonces, ¿por qué paga más el sur?
La tarifa PVPC es nacional y uniforme, no existe un precio distinto para Sevilla o para Bilbao. Si la factura final es tan distinta, es porque el consumo es muy diferente. Pero la pregunta clave no es cuánto se consume, sino por qué se consume tanto.
1. El calor extremo convierte el aire acondicionado en una necesidad, no en un lujo
En zonas donde el termómetro lleva semanas por encima de los 38-40 °C, no usar el aire acondicionado no es una opción razonable. Es una cuestión de salud, especialmente para personas mayores y familias con niños pequeños.
El consumo no es un capricho sino una respuesta obligada al entorno climático. Como señaló Danny Salazar, Director General de Hello Watt: "El problema no es únicamente cuánto se consume, sino cuánto pesa ese consumo sobre la renta del hogar. En muchas zonas de España, el aire acondicionado ha dejado de ser un confort para convertirse en una necesidad."
2. Los equipos más asequibles son los menos eficientes
Existe una relación directa entre el precio de un aparato de aire acondicionado y su eficiencia energética. Un equipo de gama alta con etiqueta A+ puede consumir hasta tres veces menos que uno de gama baja con etiqueta C o D para el mismo resultado.
Los hogares con menor poder adquisitivo tienden a tener equipos más antiguos o de menor eficiencia, lo que dispara el consumo por cada hora de uso.
3. El parque de viviendas del sur tiene peor aislamiento térmico
Los edificios del sur se construyeron históricamente priorizando la ventilación natural frente al aislamiento. En una vivienda mal aislada, el calor entra con facilidad y el frío generado se escapa rápido, obligando al equipo a funcionar más horas y a mayor potencia.
Es el mismo efecto que en invierno con la calefacción, donde la tarifa y el aislamiento determinan el gasto más que el propio equipo. El problema estructural es el mismo, pero en sentido inverso.
Más gasto, menos renta para asumirlo
Las diferencias en euros ya son llamativas, pero el impacto real se entiende mejor cuando se cruza la factura con la renta, usando los datos del Atlas de Distribución de Renta de los Hogares del INE (2023).
Ninguna de las diez ciudades con mayor gasto eléctrico estival supera la renta media nacional por hogar, salvo Palma. El resto, Córdoba, Murcia, Sevilla, Almería, Málaga, Alicante, Jaén, Mérida y Badajoz, combina facturas altas con rentas bajas.
En Córdoba, un hogar medio destinó el 2,6 % de su renta trimestral solo a pagar la electricidad en verano. En Donostia, esa misma métrica se queda en el 1 %. Las familias del sur dedican, en términos relativos, hasta el doble de sus ingresos a la factura eléctrica estival que las del norte.
Es una desigualdad estructural, quienes más necesitan refrigeración son quienes tienen menos margen económico para pagarla, quienes menos pueden permitirse equipos eficientes y quienes viven en hogares con peor aislamiento. Todo se acumula en la misma dirección.
¿Qué puedes hacer para reducir la factura este verano?
No puedes controlar el clima, pero sí tienes margen para reducir lo que pagas por él. Estas son las palancas más efectivas.
- Revisa tu tarifa antes de que llegue el calor: la estructura de la tarifa importa mucho cuando el consumo sube. Una tarifa bien elegida para el verano puede marcar una diferencia real en julio y agosto. Las tarifas fijas con discriminación horaria permiten concentrar el uso del aire en las franjas más baratas del día.
- Comprueba si tu potencia contratada es la adecuada: la parte fija de la factura, el término de potencia, se paga aunque no consumas nada. Muchos hogares tienen más potencia de la que usan, lo que infla el recibo mes a mes sin que se note. Si nunca saltan los plomos, probablemente estés pagando de más.
- No des por sentado que el PVPC es la mejor opción: en periodos de alta demanda como el verano, las tarifas fijas del mercado libre suelen resultar más ventajosas. Esta es una forma muy potente de ahorrar en la factura de la luz.
- Ajusta pequeños hábitos con gran impacto: subir el termostato de 22 a 25 °C puede reducir el consumo entre un 15 y un 25 %, o combinarlo con un ventilador mantiene la sensación de frescor con menos gasto eléctrico.

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