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Desde 2027, la regulación europea de baterías obligará a que cada batería de un vehículo eléctrico con capacidad superior a 2 kWh lleve asociado un pasaporte digital con el historial de su batería. Además, el sector trabaja para que el estado de salud sea visible de forma estandarizada directamente en el vehículo, un cambio que afectará tanto a la compra de coches nuevos como al mercado de segunda mano.
El Arval Mobility Observatory ha publicado la segunda edición de su análisis sobre el estado real de las baterías de vehículos eléctricos en Europa, la más amplia realizada hasta la fecha con datos de este tipo. El informe se basa en 24.000 certificados de estado de salud de batería — conocidos por sus siglas en inglés como State of Health (SoH) — que son el triple de datos que la edición anterior, publicada a principios de 2025.
La muestra corresponde a vehículos eléctricos puros (66 %) e híbridos enchufables (33 %), de 30 marcas distintas, comercializados en 11 países europeos entre marzo de 2023 y septiembre de 2025.
La conclusión principal es clara: las baterías se degradan mucho más despacio de lo que los compradores creen. La pérdida media se sitúa en torno al 1 % de capacidad por cada 25.000 kilómetros recorridos, tras una caída inicial leve que se estabiliza rápidamente con el uso.
Traducido a cifras concretas, los datos muestran que a los 70.000 kilómetros los packs analizados conservan de media un 93 % de su capacidad original. Al superar los 160.000 kilómetros o seis años de uso, la mayoría sigue por encima del 90 %.
Unos resultados que, en muchos casos, superan incluso las garantías mínimas que ofrecen los propios fabricantes. Actualmente, estas cubren al menos el 70 % de la capacidad inicial durante un determinado número de años o kilómetros, aunque la futura normativa Euro 7 elevará ese umbral.
Otros estudios
La empresa de telemática Geotab también ha analizado la degradación real de baterías en flotas. En su estudio más reciente, publicado en enero de 2026 y basado en más de 22.700 vehículos, la tasa media de degradación se sitúa en el 2,3 % anual, un dato que la propia compañía contextualiza: el aumento respecto a su análisis anterior (1,8 % en 2024) no refleja un deterioro tecnológico, sino el mayor uso de carga rápida DC y una muestra más amplia y diversa. A ese ritmo, la batería media superaría el 80 % de capacidad tras ocho años de uso.
Uno de los datos más relevantes del informe de Arval es la diferencia entre generaciones de vehículos. Los modelos de nueva generación presentan un estado de salud entre dos y tres puntos porcentuales superior al de los vehículos más antiguos con kilometraje equivalente.
Esto indica que la industria ha mejorado de forma consistente la durabilidad de sus baterías, y que quien compra hoy un eléctrico nuevo parte de una base tecnológica notablemente más sólida que la de hace cinco o seis años.
La degradación, además, sigue un patrón predecible: no es abrupta ni aleatoria, sino progresiva y estable. Eso tiene una lectura directa en el mercado, permite anticipar la vida útil restante de la batería y tomar decisiones de compra o mantenimiento con información fiable.
A partir del 18 de febrero de 2027, el Reglamento (UE) 2023/1542 exigirá que todas las baterías de vehículos eléctricos con una capacidad superior a 2 kWh comercializadas en la UE lleven asociado un pasaporte digital accesible mediante código QR.
Ese registro recogerá el historial completo de la batería: ciclos de carga, patrones de uso, degradación acumulada y certificaciones oficiales. Además, acompañará al vehículo durante toda su vida útil, incluida una eventual segunda vida como sistema de almacenamiento estacionario.
En paralelo, la futura normativa Euro 7, actualmente en proceso de definición, prevé introducir una visualización estandarizada del estado de salud de la batería directamente en el salpicadero.
Este indicador se denominará técnicamente State of Certified Energy (SOCE), un término que proviene del marco de homologación europeo, y que permitirá al conductor conocer la capacidad real disponible respecto a la original de forma homogénea entre marcas.
¿Sabías que?
Las flotas corporativas son clave para la electrificación porque concentran gran parte de las compras de vehículos nuevos en la UE y, además, alimentan el mercado de ocasión pocos años después.
Para quien está valorando dar el paso al eléctrico en España, estos datos tienen una lectura práctica, el riesgo de quedarse con una batería prematuramente desgastada es significativamente menor de lo que el mito popular sostiene.
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Redactor especialista en contenidos sobre servicios de suministro
Comunicador especializado en marketing estratégico y contenidos digitales, con experiencia en los sectores financiero, tecnológico y de servicios. Ha desarrollado proyectos orientados al posicionamiento de marca, la comunicación interna y la creación de narrativas que traducen información compleja en mensajes claros, útiles y orientados al usuario.
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